volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Te escribo desde la Cruz

Publicado por jorgellop en abril 18, 2014

Me pasó, esta carta, una adolescente. Sirve para hacer oración estos días…

Te escribo desde mi cruz a tu soledad, a ti, que tantas veces me miraste sin verme, y me oíste sin escucharme. A ti, que tantas veces prometiste seguirme de cerca y sin saber por qué te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo para que no te perdieras.

A ti, que no siempre crees que estoy contigo, que me buscas sin hallarme y a veces pierdes la fe en encontrarme; a ti, que a veces piensas que soy un recuerdo y no comprendes que estoy vivo.

Yo soy el Principio y el Fin, soy el Camino para no desviarte, la Verdad para que no te equivoques y la Vida para no morir. Mi tema preferido es el amor, que fue mi razón para vivir y para morir.

Yo fui libre hasta el fin, tuve un ideal claro y lo defendí con mi sangre para salvarte. Fui maestro y servidor, soy sensible a la amistad y hace tiempo que espero que me regales la tuya.

Nadie como Yo conoce tu alma, tus pensamientos, tu proceder, y sé muy bien lo que vales. Sé que quizás tu vida te parezca pobre a los ojos del mundo, pero Yo sé que tienes mucho que dar, y estoy seguro que dentro de tu corazón hay un tesoro escondido; conócete a ti mismo y me harás un lugar a mí.

¡Si supieras cuánto hace que golpeo las puertas de tu corazón y no recibo respuesta! A veces también me duele que me ignores y me condenes como Pilatos, otras, que me niegues como Pedro y que otras tantas me traiciones como Judas. Hoy te pido que te unas a mi dolor, que lleves tu pequeña cruz junto a la mía, te pido paciencia y perdón para tus enemigos, amor para tu pareja, responsabilidad para con tus hijos, tolerancia para los ancianos, comprensión para todos tus hermanos, compasión para el que sufre, servicio para todos, así lo he vivido Yo, y así te lo he enseñado.

Quisiera no volver a verte egoísta, orgulloso, rebelde, disconforme, pesimista. Desearía que tu vida fuera alegre, siempre joven y cristiana. Cada vez que aflojes, búscame y me encontrarás; cada vez que te sientas cansado, háblame, cuéntame.

Cada vez que creas que no sirves para nada, no te deprimas, no te creas poca cosa, no olvides que Yo necesité de un asno para entrar en Jerusalén y necesito de tu pequeñez para entrar en el alma de tu prójimo.  Cada vez que te sientas solo en el camino, no olvides que estoy contigo. No te canses de pedirme, que Yo no me cansaré de darte, no te canses de seguirme, que Yo no me cansaré de acompañarte, nunca te dejaré solo.

Aquí a tu lado Me tienes, estoy para ayudarte. Desde mi Cruz te envío este mensaje. Te quiero mucho. Tu amigo: Jesús.

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Aprender a perdonar antes

Publicado por jorgellop en abril 16, 2014

Acabo de terminar una novela coreana de tema “carcelario” Entre otras cosas me he encontrado con este comentario que es una joya.

“No había ninguna razón por la que ella tuviera que disculparse. Era yo la que debía pedirle perdón. Lo que de verdad sentía era no haber madurado más a mis treinta años. Pero no sabía como expresar esas disculpas. Salvo teñidas de sarcasmo, nunca se me había dado bien decir palabras como lo siento, gracias y te quiero. No he sabido decirlas cuando de verdad necesitaba usarlas y no existen palabras que las sustituyan”

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¿Por qué voy a Misa?

Publicado por jorgellop en abril 13, 2014

Ayer preparando una clase sobre la Misa me encontré las razones que da una  universitaria.

Ante los males y cosas terribles que suceden en el mundo uno no puede hacer casi nada. Los cristianos tenemos un modo de ir arreglando todo eso. Pedir con Jesucristo y como Él pidió desde la Cruz. Eso es la Misa y por eso voy. Carmen, 2º Periodismo.

No está mal…Y tiene razón. Ha encontrado un motivo para acudir.

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Dios no es una máquina de refrescos

Publicado por jorgellop en abril 12, 2014

Hay personas que sí lo piensan. Y lo hacen cuando le piden algo. Si rezo unas avemarías y  unos padrenuestros, Dios me dará lo que le pido. Como cuando me acerco a una máquina de refrescos, echo las monedas, elijo lo que quiero y espero a que me salga. 

No es así. Y ¿cómo es? Intentaré explicarme. A Dios le llega todo lo que le decimos y pedimos. Pero Él nos da no lo que necesitamos si no lo que nos conviene. Aquí se producen los cortocircuitos que nos cuesta entender.

Dios que nos quiere, le importamos mucho, nos da aquello que más encaja con lo que Él considere que es mejor. Es la lógica de Dios, distinta de la lógica humana. La actitud que debemos de fomentar es la de la confianza: Dios es mi Padre y sabe el camino, sabe más. 

Entonces da igual pedir o no, pedir una cosa u otra. No. Con nuestra peticiones llamamos la atención de Dios para que se interese por lo nuestro. Como Él es Padre, actúa como tal. Tampoco nosotros podemos dejar de actuar como hijos que algunas veces no saben pedir o que piden demasiado, la luna. 

 

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Una conversión en Semana Santa

Publicado por jorgellop en abril 10, 2014

He utilizado varias veces este sucedido: 

Hace unos años, una chica joven, valenciana, contó cómo fue su conversión durante una Semana Santa que pasó en Roma.

Cuando llegó por primera vez a la Plaza de San Pedro aquello le impactó. No sólo por la arquitectura sino por que estaba en el centro de la cristiandad. Y allí estaba, una mañana como la de hoy, Domingo de Ramos, asistiendo a Misa. Escuchó con atención el Evangelio de la Pasión, y después la homilía de Benedicto XVI.

El Papa hizo alusión a que, antiguamente, durante esa Misa la gente iba en procesión hasta la iglesia y, cuando llegaban a la puerta de la iglesia, se golpeaba con la cruz que encabezaba la procesión.

Estas palabras de Benedicto XVI le impresionaron mucho y le venían constantemente a la cabeza durante los días siguientes: «Dios está golpeando mi alma para que le abra las puertas…». Esas palabras se le quedaron grabadas en el corazón, y le fueron viniendo a la cabeza durante los días siguientes.

Llegó el Viernes Santo y fue a los oficios a una iglesia que estaba llena hasta los topes. Durante los oficios hay un momento en el que la gente va hacia el altar para adorar y besar la cruz.

Como había mucha gente, aquello duró casi una hora. Mientras estaba en la cola, le vino a la cabeza otra vez la idea que del Papa: la cruz procesional que golpea las puertas de la iglesia para que se abrieran…«Dios está golpeando mi alma para que le abra las puertas…»


Se iba acercando cada vez más. Entonces, cuenta esta chica, le entraron ganas de salir corriendo fuera de la iglesia y huir.

Pero también le venían unas ganas tremendas de salir corriendo, pero hacia la cruz, para besarla y dejarle al Señor entrar en su alma. Al final todo terminó bien.

FUENTE.FORODEMEDITACIONES

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