volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Lo que se está dispuesto hacer por amor…

Posted by jorgellop en julio 29, 2014

 

¿Se hace cualquier cosa por amor? Jackson Harries, sí. Este joven viajó por medio mundo para sorprender a su novia el día de su cumpleaños y grabó sus más de 28 horas de viaje. Mientras ella estaba en Australia, el joven enamorado decidió atravesar medio mundo para darle una sorpresa y ya de paso, dejar un romántico vídeo para la prosperidad.

Sin pensárselo dos veces, compró un billete de avión desde Inglaterra hasta Sídney y emprendió su viaje de 28 horas, documentándolo todo a través de su cámara. Quería inmortalizar su romántica aventura sin dejarse un detalle, como afirma en el diario ‘Daily Mail’. Pero una vez en Sídney, decidió parar a comprar unas flores y esperarla escondido en el garaje de casa. Ella Denton, de 19 años, no pudo creerse que estaba allí su novio y se quedó sin palabras.

http://www.elcorreo.com

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Vídeo de la alegría

Posted by jorgellop en julio 23, 2014

Me mandan este vídeo con este título. En gallego y con subítulos en castellano. Tiene su gracia…

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Yo era anoréxica (II)

Posted by jorgellop en julio 20, 2014

Vivíamos en un pequeño apartamento, donde quedaron expuestos mis extraños hábitos para comer y mi neurosis de ejercicio. Sé que debí parecer extraña con mi complexión, raspones, el pelo que se me caía y los huesos que salían de la piel. Cuando veo mis fotografías cuando tenía 18 años, me horroriza lo terrible que me veía.

Pero ellas no se sintieron así. No me trataron como a una persona con un problema. No me dieron sermones, no me daban de comer a la fuerza, no hubo chismes, no había malas caras. Casi no sabía qué hacer.

Casí inmediatamente me sentí una más de ellas, excepto en que no comía. Asistíamos juntas a clases, hacíamos trabajos juntas, salíamos a correr por las tardes, veíamos la televisión y salíamos juntas lo sábados.

Mi anorexia, por primera vez, dejó ser el tema central. En vez de ello, pasamos largas noches discutiendo sobre nuestras familias, ambiciones e incertidumbres.

Quedé absolutamente asombrada por nuestras similitudes. Por primera vez, literalmente en años, me sentí comprendida. Sentí que alguien se había tomado el tiempo para entenderme como persona, en vez de tratar de arreglar primero mi problema. Para estas tres jóvenes, no era una anoréxica que necesitaba tratamiento. Era tan solo la cuarta joven.

Conforme se desarrolló mi sensación de vivir, comencé a observarlas. Eran felices, atracativas, inteligentes y ocasionalmente comían una galleta que sacaban directamente de la bolsa. Si tenían tanto en común con ellas, ¿por qué no podía hacer yo también tres comidas al día?

Pam, Julie y Lavon nunca me dijeron que me curara a mí misma. Me lo demostraron todos los días, y realmente se esforzaron por comprenderme  antes de tratar de curarme. Al final de mi primer semestre universitario, ya ponían un lugar para mí en la mesa. Y me sentía bien recibida.

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Yo era anoréxica (I)

Posted by jorgellop en julio 19, 2014

Estoy leyendo un libro que me han recomendado: “los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos” de Sean Covey. Entre sus páginas aparece este testimonio que al ser muy largo, lo divido en dos entradas. 

Yo era anoréxica profesional cuando conocía Julié, Pam y Lavón, con quienes compartía mi apartamento en el primer año de universidad. Pasé mis últimos años de bachillerato haciendo ejercicio, dietas y celebrando cada kilo que perdía. Teniendo 18 kilos y midiendo 1, 70, pesaba apenas 47 kilos, toda un pila de huesos.

No tenía muchas amistades. Las dietas constantes me hacía sentir irritable, amargada y tan cansada que ni siquiera podía seguir una conversación. Por supuesto, no pensaba en los eventos sociales de la escuela. Unos cuantos amigos leales realmente se apegaron a mí e intentaron ayudarme, pero puse oídos sordos a sus sermones sobre mi peso y lo achaqué a los celos.

Mis padres me sobornaban con ropa nueva. Me exigían que comiera frente a ellos. Cuando no lo hacía, me llevaban a una serie de doctores, terapeutas y especialistas. Me sentía miserablemente mal, y me convencía de que toda mi vida sería así.

Entonces fui a la universidad en otra ciudad. Quiso la suerte que compartiera el dormitorio con Julie, Pam y Lavón, las tres muchachas que hicieron que valiera la pena volver a vivir.

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Elogio al voluntario

Posted by jorgellop en julio 18, 2014

Llevo varios días en Portugal con un grupo de jóvenes que están haciendo voluntariado. Después de varios días en Fátima, ahora se encuentran en Oporto. Preparando una clase me he encontrado con estás líneas que compruebo se cumplen muy bien en las que me acompañan.  Las he retocado un poco…

Yo quiero despertar a personas, sobre todo jóvenes, para que se hagan voluntarios.

Ser voluntario es entrar en la calle, en la casa, en el hospital, en la cárcel, en el pueblo y en la aldea donde hay un ser que sufre.

Ser voluntario es entrar con el corazón, en el corazón del que lo pasa mal.  Cuando un voluntario visita a alguien que está solo le cura la soledad; cuando le habla, le ayuda, le escucha y le siente, el solitario mejora de la soledad, que es (junto a otras) la enfermedad de los ancianos.

Se sabe que el voluntario va a trabajar gratis, no a ganar nada

Esto último no es verdad podría añadir alguno: El voluntario va a ganar muchísimo; va a ganar el placer de ser útil, la risa de un anciano, la sonrisa de un enfermo, el abrazo de un niño sin padres, la amistad de un paralítico o el cariño de un preso.

El joven voluntario deja voluntariamente de ir a la discoteca, a la barra, para ir desde la silla a la cama con un minusválido en brazos.

Hacerse voluntario también es salvarse del aburrimiento que acecha, salvarse de lo vulgar, de lo material, y os hace sentir que sois útiles, que sois solidarios, que sois  amorosos, que sois importantes, que sois una aspirina inmensa.

Quien prueba ser voluntario se cura de tantas cosas. Da una patada al egoísmo y a la superficialidad…¡Que no es poco!

 

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