volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Dios me ha permitido saldar las deudas.

Publicado por jorgellop en Febrero 26, 2007

Jean, una viuda de sesenta y siete años, de Texas, llamó una noche a nuestros estudios desde el hospital, donde estaba viendo la EWTN por el circuito cerrado del centro. Se estaba muriendo de cáncer de pulmón:

Durante casi toda mi vida he fumado tres paquetes de cigarrillos diarios, incluso a sabiendas del daño que causaban. Mi vida ha sido todo momento un acto de desafío. Primero quería atormentar a mi madre. Más adelante, mi objetivo era el de enojar a mi marido, con quien me sentía resentida sin saber por qué, puesto que era muy tieno y cariñoso. Ahora lo estoy pagando y permítame que le diga que me siento muy feliz. Dios me permite saldar la deuda por todos los errores cometidos en mi vida. Comprendo que mientras me resigno a que la última palabra esté en boca de Dios y acepte este cáncer de pulmón como una especie de don, permaneceré en paz. Dios me ha dado la oportunidad de saldar mis deudas. No tenía por qué haberlo hecho. Mi única esperanza es la de poder hacer honor a la muerte que me ofrece.

A las tres semanas,  cuando Jean falleció, recibimos una nota de una de sus hijas. Nos decía que Jean había adquirido un aspecto curiosamente juvenil en sus últimos días y que irradiaba una tranquilidad y una serenidad inusuales. “Era como si se hubiera liberado de la rebeldía de toda su vida, para morir con felicidad”.

Del libro Repuestas, no promesas de la Madre Angélica.

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