volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Archivos para Abril, 2007

Los hijos: una alegría y felicidad que nunca habría podido imaginar.

Publicado por jorgellop on Abril 28, 2007

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No es la primera vez que transcribo un testimonio del libro “el amor que da vida” de K. Hahn. Este me gustó y lo pongo a disposición de otras personas.

“Cuando tenía 21 años, trabajaba en un hospital. Estaba levantando a un paciente y me hice daño en la esplada. Volvía en ascensor de la sala de urgencias a la planta donde trabajaba. El ascensor se estropeo y me di un tirón muy fuerte , que me dislocó una vertebra en la zona lumbar. Me dolía muchísimo. Durante las dos semanas siguentes estuve tomando calmantes y relajantes musculares, y me hicieron numerosas radiografías sin protección, debido a la localización de la lesión.

Me levanté una mañana con nauseas. Pensé que podía estar embarazada (hasta ese momento los médicos no me habían preguntado si podía estarlo). Cuando comunique la sospecha al médico, me hizo la prueba del embarazo. El resultado fue positivo. Me recomendó que abortara enseguida. Me explicó que el bebé “probablemente” nacería deformado o mentalmente retrasado por los medicamentos y radiografías que había recibido. Rechacé firmemente su propuesta.

Siguió diciéndome que “seguramente” me quedaría paralítica de cintura para abajo por el peso del bebé durante el embarazo o en el parto. Cuando mantuve mi postura de no abortar, rechazó seguir tratándome. Me explicó que no quería que le acusaran de tenerme encerrada en casa por “estar embarazada” y no por una lesión en la espalda. Me abandonó; yo era incapaz de andar, sentarme o tumbarme sin experimentar un gran dolor.

Al estar embarazada, dejé todos los medicamentos para el dolor inmediatamente. Me enfrenté a un embarazo en el que primó el dolor y el miedo.

Seguía preguntándome cuando dejaría de poder mover las piernas. Mientras el embarazo avanzaba, mejoré un poco y fui capaz de volver a trabajar; hacía tareas de poca responsabilidad.

Cuando me puse de parto, no sabía que esperar. Pensaba en la posibilidad de no volver a andar nunca. Pensaba en la posibilidad de tener un bebé con malformaciones o con retraso mental. Recé y rogué a Dios que me diera la capacidad de aceptar y confiar en Él, cualquiera que fuese su voluntad conmigo. Entonces llegó el momento de conocer el resultado.

Nuestra hija, Sarah, tiene ahora diecisiete años. Está sana y es un joven inteligente. (…) No me quede paralítica. De hecho ahora tengo diez hijos preciosos, sanos y estupendos. Los educo en casa. Soy tan feliz con mis hijos, que no puedo expresar la alegría que han supuesto para mí y para los que me rodean. (…)

Así que la conclusión de la historia es esta: si hubiera hecho caso a ese medico hace dieciocho años, me habría robado a mí misma más alegría y felicidad de la que nunca me hubiera podido imaginar.  Le doy gracias a Dios por responder a mis oraciones y darme la gracia de confiar en Él.

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El viaje de una madre.

Publicado por jorgellop on Abril 21, 2007

Este es el título del reportaje de la fotógrafa, Renée C. Byer, ganador del Premio Pulitzer 2007.  Son una serie de fotografías realizadas a Derek, un niño de 11 años aquejado de un cáncer. Se recoge el intento de una madre que lucha contra la enfermedad de su hijo. Os presento dos que he seleccionado.

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Bienaventuranzas del anciano

Publicado por jorgellop on Abril 14, 2007

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Buscando en el ordenador un archivo, me he encontrado con otro. Es el que publico. No sé ni su procedencia, ni su autoría. Mío no es.  Sin embargo como me ha gustado puede que a otros también. Así que ahí va…

Bienaventurados aquellos que entienden mi paso vacilante y mi temblorosa mano. 

Bienaventurados aquellos que tienen en cuenta que ya mis oídos tienen que esforzarse para captar las cosas que ellos hablan. 

Bienaventurados aquellos que se dan cuenta que ya mis ojos están nublados y mis reacciones son lentas. 

Bienaventurados aquellos que desvían la mirada con disimulo al ver que he derramado la taza de café sobre la mesa. 

Bienaventurados los que con una sonrisa alegre me conceden un rato para charlar de cosas sin importancia.

Bienaventurados aquellos que nunca dicen: Ya ha contado eso dos veces. 

Bienaventurados aquellos que saben arreglarse para traer a la conversación y a la memoria cosas pasadas. 

Bienaventurados aquellos que me hacen comprender que soy amado y que no estoy abandonado y solo.

Bienaventurados aquellos que comprenden que me cuesta mucho encontrar la fortaleza para llevar mi cruz. 

Bienaventurados los que me facilitan el paso final a la Patria Celestial, con amabilidad y buenas formas.

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Los efectos secundarios de un aborto a los 15 años

Publicado por jorgellop on Abril 10, 2007

Estoy leyendo el libro “El amor que da vida” escrito por una mujer, Kimberly Hahn. La autora desde su experiencia de madre y con los testimonios de numerosas personas, pretende enseñar sobre la familia lo que ningún doctorado puede hacer. Entre las muchas experiencias, te transcribo una que  no es caso aislado: las consecuencias que provoca en las mujeres un aborto. Tengo algún testimonio más. Me parece especialmente bueno el publicado por un periódico de una gran ciudad hace unos meses. Algún día lo transcribiré…

K. Hahn dice que es una mujer de Los Ángeles:

“Aborté cuando tenía quince años. Para mí resultó algo desgarrador cuando crecí y me convertí al cristianismo y luego al catolicismo. Estaba destrozada porque no me habían educado en la apertura a la vida, aunque mi padre era católico de nacimiento -murió cuando tenía 17 años-. No le conté nada a mi marido hasta después de once años de casados.

Cuento esto para decir que desde que me hice cristiana, desde que  creció mi confianza en Dios y me convertí al catolicismo, he lamentado cada vez más mi decisión pasada y la manera en que fui educada. Es algo contra lo que lucho a diario. Confío en la misericordia y el amor de Dios, y mi familia y mis amigos han sido maravillosos conmigo. Dios tiene una misericordia y amor infinitos, y así lo siento la mayoría de las veces, pero nunca consigo olvidarme de lo que hice realmente.

Viviré siempre sabiendo que maté a mi primer hijo. Nunca me había enseñado la doctrina de la Iglesia, y cuando me la enseñaron la acepté plenamente. Ha cambiado totalmente mi manera de pensar sobre los seres humanos y su valor”.

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Existe la soledad del futbolista.

Publicado por jorgellop on Abril 8, 2007

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 Leí en un periódico deportivo esta semana una entrevista al jugador del Real Madrid, Roberto Carlos. Me llamó la atención como una persona que lo tiene todo se puede encontrar sola. Ahí van las dos preguntas que me hicieron pensar. ¡Cuánta compañia necesitan aquellas personas que están rodeadas de multitudes! No es una contradicción.

 

 

Aquí le pasó de todo.

 

Sí, he vivido de todo. Llegué, triunfé, gané tres Copas de Europa, mi representante me engañó y me separé. Tuve momentos muy bajos, pero no de estar mal físicamente, no podía soportar tanta presión sabiendo que no podía desahogarme. No se podía decir la verdad. Siempre me he guardado cosas y eso me ha ido minando. Además, el aficionado no quería saber que yo tenía problemas familiares. Lo que quería es que yo jugara bien. En los últimos dos años he tenido muchísimos problemas personales. Me han llegado a destruir, estaba solo. Pero hay millones de personas que han tenido momentos así.

 

¿Tan mal ha estado?

 

Sí. Existe la soledad del futbolista. No tener a mis hijos ha sido lo más duro. Ahora se ha venido Roberta conmigo y viviremos juntos. Pero también tengo a Giovanna, a Junior, a Carlos Eduardo, está Luca… Hasta completar una lista de siete. Con tantos, soy feliz. El terreno de juego era mi desahogo. Era cuando yo me olvidaba de todo. El problema era cuando acababa el partido, era entonces cuando me sentía solo. Notaba que me iba desgastando, pero no es una excusa. He luchado por salir de eso practicando un buen fútbol.

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