La primera vez que miré de frente a la muerte
Publicado por jorgellop on Mayo 21, 2007
Hace unos meses leí un libro escrito por el CardenalJoseph Bernardin de Chicago titulado “El don de la paz”. Anoté unas serie de páginas para después transcribirlas. No pretendo recogerlas todas ahora pero sí alguna más significativas.
“Cuando ingresé en el Loyola University Medical Center, en junio pasado, mi vida quedó completamente perturbada por la inesperada noticia de que lo que hasta entonces había sido para mí un cuerpo saludable, albergaba un cáncer peligroso y agresivo. El tiempo transcurrido desde el diagnóstico, la intervención y los tratamientos posoperatorios de radio y quimioterapia me abrieron a una nueva dimensión de mi viaje de fe por la vida(…)
La decisión de vivir mi cáncer en público ha sido la de compartir un mensaje simple: la fe importa de verdad. Gracias a haberme sustentado en el Señor, gracias a haberme abierto a su voluntad, fui capaz de acpetar mi enfermedad, y ahora mi muerte inminente. La gente no ha visto en los periódicos o en la televisión un hombre que quiere parecer valiente o animoso, sino un hombre que cree en Dios y cuya fe preside todo lo que hace. El sufrimiento y el dolor tienen poco sentido para mí sin Dios (…)
Las sesiones de tratamiento sólo duraban diez minutos, pero mis visitas al hospital se prolongaban unas cinco horas. Aprovechaba la oportunidad para visitar enfermos y rezar con ellos y sus seres queridos.
Un día, una de las doctoras me dijo:
-Cardenal, si lo desea, puede entrar en la zona por la puerta de atrás, así podrá venir y marcharse tranquilamente.
Ante todo soy sacerdote; en segundo lugar, paciente -respondí tras una pausa.
A fin de encontrar la curación que sólo la fe en el Señor puede brindar, me había visto obligdo a desprenderme de muchas cosas que me habían trasnmitido una sensación de seguridad y de satisfacción
Al principio tuve la sensación de que las aguas desbordadas amenazaban con anegarme. Era en verdad la primera vez en mi vida que tenía que mirar de frente a la muerte. En un instante, todos mis sueños personales y mis planes pastorales para el futuro quedaban forzosamente en suspenso. Tenía que volver a evaluarlo todo (…) Mi experiencia inicial fue de desorientación (…)
En lugar de sentirme paralizado por la noticia del cáncer, empecé a prepararme para la operación y el tratamiento posoperatorio. Analice mi situación con mi familia y mis amigos. Recé como nunca para tener el valor y la gracia necesarios para afrontar lo que el futuro me deparase, fuera lo que fuese (…)
Llegué a a creer que el Señor quería transitar una nueva senda conmigo a través de este viaje de enfermedad, y que esa senda me llevaria de la forma vida anteriora una nueva manera de vivir.
No obstante, durante mi convalecencia, las noches me resultaban particularmente largas, un tiempo en que salían a la superficie varios temores (…) En aquellos momentos sombríos, aparte de la fe y la confianza en el Señor, me sostenía la conciencia de que miles de personas estaban orando por mí en toda la archidiócesis y, en realidad, en el mundo.
Publicado en cáncer, enfermedad, sufrimiento, testimonios | 1 Comentario »

