volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Los niños enfermos, imagen de Dios. La sonrisa de Violeta

Posted by jorgellop en agosto 12, 2007

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Hace unos meses me llamó la atención el título de esta carta al director y como tal la publico.

Nació el día 26 de enero. Sus padres esperaron siete años su llegada. En cuanto nació, se le diagnosticó una malformación de corazón denominada CIV (cavidad intra-ventricular). Al principio, alentábamos la esperanza y la ilusión de que no fuera necesaria la intervención quirúrgica. Pero no fue así, y con dos meses tuvo que ser operada la pasada Semana de Pasión. Quince días estuvo en la UVI, y durante ese tiempo viviendo entre la incógnita de lo que iba a acontecer y la esperanza forjada de su curación.
Dios mío, ¡qué semana viviendo la cruz junto a la tuya! ¡Qué actualización viva de tu Pasión, la de sus padres, al pie de la cuna, como tu madre estuvo contigo al pie de tu cruz! ¡Y con ellos también sufrías Tú! Tu Pasión no ocurrió sólo hace dos mil años… Hoy sigues padeciendo en todos los calvarios del mundo… Y con los niños enfermos ¡cómo sufres, lloras y mueres Tú! El Viernes Santo, al atardecer, Violeta comenzó a responder al tratamiento. Alos ocho días salió de la UVI, y ahora afronta en casa, con esperanza, su recuperación. Con apenas tres meses, Violeta es una niña alegre que ha devuelto la ilusión a los suyos. Gracias, Señor. Nunca más volveré a decir que he tenido mala suerte, sino que he sido una persona afortunada, decía asombrada su madre al contemplar, de nuevo, a su hija en brazos, después de una experiencia que nunca olvidará.
 La verdad es que impresiona entrar en una unidad de Pediatría del Hospital infantil Gregorio Marañón de Madrid, y descubrir qué historias ricas y duras se escriben allí. Cada una sabe de esperanzas y gozos, de límites y desafíos, de complicaciones e incógnitas de lo que vaya a suceder. Me gustaría, Señor, que todas terminasen bien. Que los niños volviesen sanos y salvos a sus casas con los suyos. Para algunos, el hospital es su casa, y viven allí desde el día en que vinieron a este mundo. ¡Qué misterio es el del dolor, y qué impacto causa el hecho de la enfermedad en los niños y en sus familias! Nunca los olvidaré en mi oración; y después de esta experiencia con mi sobrina Violeta permíteme, Señor, que cada día te los recuerde, siguiendo tu consejo: Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino. Tú sabes, Señor, que no hay nada más santo sobre la tierra que un niño. Son tu imagen viva y transparente. Por eso, cuando Violeta ríe (y lo hace con frecuencia en sus tres cortos meses de vida) su sonrisa ingenua e inocente es un esbozo de la tuya. Creo que no me equivoco si digo que he visto reir a Dios.
Su ángel, lo dijiste tú, está viendo en el cielo el rostro de tu Padre celestial. Me gustaría, Señor, que desapareciese la enfermedad en los niños, que no existiesen abusos y esclavitudes sobre ellos, que no fuesen víctimas de una pobreza que deja a muchos abandonados a su suerte y presa fácil de enfermedades. Sólo de los que son como ellos es el Reino, tu Reino. 
Santiago Barrero Príncipe (Alfa y Omega)

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Una respuesta to “Los niños enfermos, imagen de Dios. La sonrisa de Violeta”

  1. Elbita said

    Que impresionante y sirve para reflexionar y ser cada día mejores y viri agradables a Dios, en todo momento de la vida.

    Dios los bendiga y oren por mi

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