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Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

¿De qué sirve quejarse?

Publicado por jorgellop en Noviembre 9, 2007

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La lista de quejas que cada uno puede tener es amplísima. La podemos renovar con frecuencia. El tiempo, el tráfico, un compañero de trabajo, la comida con mucha o poca sal, etc.  Si he dormido mucho o poco.

Algunas veces las niñas del colegio me dicen cuáles son sus quejas. Me acuerdo de varias.  Cuando mi madre me obliga –me decía una niña- a ponerme una ropa que no me gusta. Las verduras en puré o sin encubrimientos pueden ser otras quejas infantiles.  Hasta me he encontrado una niña que no le gusta las hamburguesas. Tenía la seguridad de ser un caso único…Puede que lo sea.

Hay gente que alcanza rápidamente altos niveles de descontento. Son las personas con mecha corta: del cero al infinito. Explotan exterior o interiormente. Su nivel de queja está muy bajo: está en casi todo.

Sin querer hacer una teoría de la queja se puede comprobar como, algunas veces, nos lleva a la comparación, a la envidia. Y siempre, es estéril. Es contraproducente en la vida familiar, laboral, etc.  ¿Quién quiere vivir con un continuo lamento junto a él?
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“De una cosa estoy seguro: quejarse es contraproducente. Siempre que me lamento de algo con la esperanza de inspirar pena y recibir así la satisfacción que tanto deseo, el resultado es el contrario del que intento conseguir. Es muy duro vivir con una persona que siempre se está quejando, y muy poca gente sabe cómo dar respuesta a las quejas de una persona que se rechaza a sí misma. Lo peor de todo es que, generalmente, la queja, una vez expresada, conduce a lo que quiere evitar: más rechazo” (El regreso del hijo pródigo, H. Nouwen)

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