Publicado por jorgellop en Julio 8, 2008
Una de las investigadoras contra el cáncer más conocida en Italia siempre había pensado que la eutanasia era el medio ideal para eliminar el dolor. Sylvie Menard había analizado el dolor y la enfermedad como doctora. El 26 de abril de 2005 unas pruebas médicas confirmaron que ella misma tenía un tumor incurable en la médula. Y cambió su modo de entender la vida y la enfermedad: “los que estando sanos –comenta Sylvie- se pronuncian sobre la eutanasia, en realidad desconocen lo que pensarían en caso de estar enfermos”
En la revista Huellas publicaron en mayo una entrevista. Tomo nota de dos de sus respuestas.
¿Por qué ha dejado de apoyar la eutanasia?
La depresión ante una enfermedad grave es algo que, en mayor o menor medida todos los enfermos experimentan, antes o después. Darles una hoja mediante la cual autorizan al médico que les quite de en medio, es como dar un empujón al primero que te encuentras asomado a un puente, en lugar de agarrarle para que no se precipite.
Algunos defensores de la eutanasia pensarán. ¿Por qué negar que otros puedan elegirla voluntariamente?
Creo que nadie en su sano juicio quiere morirse. El deseo de morir es contrario a la naturaleza humana. Algunos dicen que si sólo nos quedara un mes de vida, no tendría sentido vivir ni siquiera ese mes. Pero si me quedan tres días, tengo una familia y percibo su apoyo ¿por qué voy a perder esos tres días?
(…)
Entre los que se manifiestan a favor de la eutanasia hay muchos tipos de médicos, pero la opinión que nos interesa más es la de los especialistas en cuidados paliativos y la de los que asisten a los pacientes en fase terminal. De todos los médicos que he conocido en estos campos, ninguno está a favor de la eutanasia.
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