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Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

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Archivo de 29/07/09

Teresita, sobrevive a la muerte en accidente de su esposo, cinco hijos, su suegro y tres cuñadas.

Publicado por jorgellop en Julio 29, 2009

Para Olga Teresita Ramírez, la vida cambió totalmente el pasado 15 de junio al ser la única sobreviviente de un accidente de tránsito en el que perdió a su esposo, sus cinco hijos, su suegro y tres cuñadas.

Aprovechando las vacaciones, habían planeado una peregrinación a una localidad llamada Buga,  cerca al mar pacífico colombiano, donde está situado uno de los santuarios más importantes de este país: el del Señor de los Milagros.Diego, el esposo de Teresita le había prometido el año pasado visitar con su familia el lugar, conocido también como el “Milagroso de Buga”, para pagar una promesa.

Al viaje se unieron Alfonso, el papá de Diego y tres de sus hermanas: Virgelina, Marta y Ana. Eran doce los peregrinos.

A mitad de camino, el autobús se encontró con un árbol, chocó y cayó a un barranco que daba al Río Cauca, el segundo río más grande de Colombia. Teresita logró salir del vehículo y quedó atrapada por las piedras del barranco a las que se sostuvo fuertemente. “¿Quien está vivo?”, preguntaba la mujer. Nadie le respondía.

En ese momento se dio cuenta de que había sido la única sobreviviente del accidente. Era tal la oscuridad que no lograba ver los restos del vehículo. Solo sentía la corriente del caudaloso río que se lo llevó inmediatamente. Al escuchar la fuerza de las aguas del Cauca se preguntaba “¿me lanzo?, total no sé nadar y así me voy con mis seres queridos…”.

Pero luego, entró en la realidad. Pensó en la Madre de Dios, y decidió dialogar con ella hasta esperar que alguien la lograra rescatar: “María, si tú me dejaste acá después de tener un esposo y cinco hijos, tu dirás para qué me necesitas“, le dijo a la Virgen.

Sosteniéndose con las piedras de barranco, en medio de una fuerte lluvia, Teresita permaneció durante cuatro horas, esperando ser rescatada. Cada vez que escuchaba ruidos daba gritos de auxilio. Confiesa que fueron cuatro horas las que estuvo allí donde aprovechó para mirar hacia el pasado, agradecer a Dios por la familia que había tenido y para ver que como madre y esposa no tenía remordimientos.

Así Teresita logró ver una luz y descubrió la salida del barranco. Por allí subió para pedir ayuda a unos trabajadores que se encontraban en la carretera. Minutos después llegaron las ambulancias y la policía para comenzar  la búsqueda y el rescate de los cuerpos sin vida de sus familiares.

Teresita asegura que la fe en Dios y el amor a María Auxiliadora es lo que cada día la llena de fuerzas para afrontar la anuencia de su esposo y de sus hijos. También el amor que siempre recibió y entregó en su familia durante estos 18 años de matrimonio.

Cada día lucha por vencer la tristeza repitiéndose la frase que decía San Juan Bosco, uno de sus santos preferidos “La santidad consiste en estar siempre alegres“.

Mi matrimonio no fue perfecto. Tuve dificultades que tuve que soportarlas. El amor todo lo soporta, por eso ahora estoy fuerte”, confiesa Teresita.

“Los niños eran muy cariñosos con nosotros, el papá era muy dedicado. Todo su tiempo libre era para ellos. La Navidad era hermosísima. Mi esposo hacía el pesebre con todos, y le ponía mucho amor. Hacíamos la Novena al niño Jesús y venían entre 35 y 40 niños. Era como algo mágico. En la última Navidad, Diego nos había comprado un árbol hermoso”.

Recuerda que Paola su hija mayor estaba por terminar el colegio, donde siempre fue una gran líder y pensaba hacerse religiosa salesiana. Quería hacer un voluntariado en enero para discernir si era esa su vocación.

“Hace poco vi su billetera y me di cuenta de que tenía un adhesivo que decía ‘Cristo, alimento de mi alma’”, cuenta Teresita.

Paola era a la vez muy alegre y pícara. Trabajaba en la catequesis de la parroquia. El pasado mes de mayo le hizo un altar a la Virgen que decía: “María, ven y guía mis pasos”. Lograba reunir a toda la familia para que oraran juntos.

Teresita no sabe aún a qué se dedicará, ya que su vida estaba totalmente volcada a su familia. Ha recibido propuestas de trabajo y becas de estudio en Bogotá, pero ella no quisiera abandonar su pueblo. Tiene a sus padres vivos y regresó a vivir con ellos. Tiene once hermanos que están pendientes de ella y la acompañan.

Uno de ellos asegura que la historia de Teresita es como la de Job, quien al perderlo todo dijo: “el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó”. Ella se ríe y dice “el hecho de que esté fuerte no quiere decir que sea santa”.

En La Ceja muchos se preguntan qué ha hecho esta mujer para estar de pie ante este inmenso dolor. Visitó al psicólogo y al psiquiatra,  quienes aseguran que de salud mental está perfecta.

Y mientras tanto… Teresita observa las fotos de sus seres queridos, mira al cielo y asegura: “Allá están ellos, falta ver cuando será el día en que todos nos vamos a reunir“.

Noticia tomada agencia Zenit

Publicado en dolor, sufrimiento, testimonios | 1 comentario