Publicado por jorgellop en Noviembre 6, 2009

Soy una chica de 28 años que en el vientre materno sufrió una malformación, por lo que nací sordomuda. Quisiera hacer patente la gran labor que hicieron mis padres para sacarme adelante, y ofrecerme los medios posibles para desarrollarme tanto física como intelectualmente. Puedo decir que he conocido, aprendido y experimentado como la gran mayoría de las personas, excepto en una cosa, que es el sentido de la audición y del habla normal. Algo, que efectivamente, eché de menos con frecuencia, pero que jamás me quitó la alegría de vivir.
También tuve la oportunidad de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que tienen otra deficiencia (ceguera, parálisis, retraso mental…), y viéndolas y hablando con ellas jamás tuve la imbecilidad de pensar que sería mejor para ellos renunciar a su primer derecho.
Carta aparecida en la Gaceta de los Negocios.
Esta entrada fue publicada el Noviembre 6, 2009 a 7:51 pm y está archivada en aborto, enfermedad, sufrimiento, testimonios.
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