Publicado por jorgellop en Noviembre 8, 2009

“El crucifijo no genera ninguna discriminación. Calla. Es la imagen de la revolución cristiana que diseminó por el mundo la idea de la igualdad entre los hombres, hasta entonces ausente”. Quien escribió estas palabras, el 22 de marzo de 1988, fue Natalia Ginzburg en las páginas de “L’Unità”, el diario fundado por Antonio Gramsci, entonces órgano del Partido comunista italiano.
“El crucifijo representa a todos” -explicaba la escritora Natalia Ginzburg- porque “antes de Cristo nadie había dicho jamás que todos los hombres, ricos y pobres, creyentes y no creyentes, judíos y no judíos, negros y blancos, son iguales y hermanos”.
¿A quién hace daño? Espero que las personas que están detrás no les dé por atacar otro tipos de símbolos. El escudo del equipo de fútbol rival, el distintivo de un partido político…podrían ser los siguientes si entra en la idea de mentes exclusivistas e intolerantes.
Esta entrada fue publicada el Noviembre 8, 2009 a 1:31 pm y está archivada en religión.
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