Es el título de esta canción…Escuchándola y leyendo los subtítulos también se podría titular “de generación a generación”…El grupo es canadiense, de Quebec…Mes Aieux. No lo conocía pero ya se ve que tiene muchos seguidores…Mira como ruge el público con esta letra políticamente incorrecta.
No voy a ser nada original porque, desde hace meses, a la pobre Bibiana le han dado por todas partes. No quiero golpearla. He seguido las declaraciones de las portavoces de distintos partidos en el pleno parlamentario en el que se ha discutido la ley del aborto. Pobre, Bibiana…Indefensa, sin razones.
Ha necesitado el apoyo de las mujeres de su partido al terminar la votación: besos, abrazos y…fotos para arropar a la vapuleada Bibiana. Casi necesita respiración asistida. Fotos, abrazos, besos: todas con sus sonrisas… de lo más natural. Parecía todo de lo más espontaneo.
Pero lo peor está por llegar. ¿Se puede vivir con esta carga cuando no haya abrazos, besos, sonrisas, fotos?
Llega un momento, lo veo con demasiada frecuencia, en que surge el complejo de culpabilidad. Uno mira atrás, ve lo que ha hecho en su vida y con sus actos y…la culpa del mal hecho. Pasan factura.
¡Qué difícil es erradicar el sentimiento de culpa!
Me da pena Bibiana por lo que ha hecho y por lo que le espera.
“En el mismo momento en el mundo, Dios tiene una vida y Dios da la vida …” Este video, “El Secreto”, le mostrará imágenes maravillosas del mayor milagro: la aparición de la vida desde la concepción.
Estas son las palabras de presentación de este video que me han pasado. Es muy bueno…Buenísimo.
El escritor Ernesto Sábato, escribe las siguientes líneas con ocasión de la muerte de su hijo en accidente automovilístico. Son reflejo de un Dios deseado, buscado. “Un Dios -que como el mismo decía-en cuya fe nunca me he podido mantener del todo, ya que me considero un espíritu religioso, pero a la vez lleno de contradicciones”
“Después de la muerte de Jorge ya no soy el mismo, me he convertido en un ser extremadamente necesitado, que no para de buscar un indicio que muestre esa eternidad donde recuperar su abrazo.
En mi imposibilidad de revivir a Jorge, busqué en las religiones, en la parapsicología, en las habladuría esotéricas, pero no buscaba a Dios como una afirmación o una negación, sino como una persona que me salvara, que me llevara de la mano como a un niño que sufre.
Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a trillizos que acababan de nacer en un misero hospital, sin abatirse al pensar que a estos, como a su otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inudada en ese momento por las aguas del Paraná.
Soy una chica de 28 años que en el vientre materno sufrió una malformación, por lo que nací sordomuda. Quisiera hacer patente la gran labor que hicieron mis padres para sacarme adelante, y ofrecerme los medios posibles para desarrollarme tanto física como intelectualmente. Puedo decir que he conocido, aprendido y experimentado como la gran mayoría de las personas, excepto en una cosa, que es el sentido de la audición y del habla normal. Algo, que efectivamente, eché de menos con frecuencia, pero que jamás me quitó la alegría de vivir.
También tuve la oportunidad de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que tienen otra deficiencia (ceguera, parálisis, retraso mental…), y viéndolas y hablando con ellas jamás tuve la imbecilidad de pensar que sería mejor para ellos renunciar a su primer derecho.