volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

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¿Madre, pasa algo si me enfado con Dios?

Publicado por jorgellop on Mayo 8, 2008

Lloviendo y lloviendo acabo de llegar de Gandía y me encuentro con esta carta en Alfa y Omega. Hay en este número otra que colgaré en los próximos días.

 

 

Me ha llamado mi amiga Chus. Tiene cáncer y está en tratamiento desde hace años en la Clínica Universitaria de Navarra. Mi alegrón es porque está contenta. Hace unos días le han diagnosticado metástasis varias. Chus es la típica andaluza, graciosa, sin decir nada especial. Es su forma de hablar, las cosas que le ocurren, su sentido del humor, sus ganas de vivir. Y me ha dicho: “Luisa, he cambiado el chip. El Señor me ha puesto en esta vida para algo y voy a luchar; vamos, que si quiere echarme de este mundo va a ser a sartenazos. Dice que se ha enganchao a San Josemaría Escrivá de Balaguer, y a todos los que le pasan por su mente en sus oraciones. Dice que nota que le están ayudando desde el Cielo. Chus no es del Opus Dei, su fe es una fe confiada, sencilla, entrañable. Se fía de su Dios, aunque a veces se enfada: Luisa, le he dicho a una monjita que estaba en la capilla: ¿Madre, pasa algo si me enfado con Dios porque tengo un día negro? Al despedirnos le he dicho: Chus, que yo sigo rezando desde aquí. Y  me ha dicho”Ya lo sé, Luisa”

Y me ha hecho feliz.

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33 maneras de atarse una zapatilla

Publicado por jorgellop on Marzo 23, 2008

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Acabo de leer esta noticia. Me viene a la cabeza, en primer lugar,  que para obtener esta cifra “el investigador” ha dedicado unas cuantas horas. Después la duda: ¿puede haber más probabilidades que las 33 citadas? Ni lo voy a intentar…Tu puedes animarte.

Lo importante es llevar bien atada la zapatilla. Eso es lo esencial. Tu como yo lo harás de forma automática. Porque si en algo tan sencillo, que hacemos unas cuantas veces al día, dedicamos sólo unos minutos  a elegir una entre 33, descartando unas y otras por distintos motivos llegaríamos tarde a todos los sitios.

En la vida también hay muchas ocasiones para escoger una cosa u otra. En aspectos no tan sencillos como atarse una zapatilla. Lo importante es no equivocarse en lo fundamental, en lo esencial. En el plano espiritual, S. Teresa animando a cumplir la voluntad de Dios, seguir  el proyecto que Dios tiene para nosotros, comentaba: quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta.

Hay personas que permanecensiempre en una eterna duda, pasan los días, pasan los años. Por no equivocarse, por no complicarse. Parece más fácil mantener en suspenso las grandes elecciones de la vida. Hay otros que en palabras de S. Josemaría se pasan factura con la “mística ojalatera”: ojala no me hubiera casado, ojala hubiera realizado esos estudios y no aquellos…

El Papa Benedicto XVI hablando de ese miedo a tomar decisiones comentaba en una entrevista: ¿Puedo disponer ya desde ahora de mi vida entera con todos sus imprevisibles acontecimientos futuros? ¿Con una decisión definitiva, no renuncio yo mismo a mi libertad, privándome de la posibilidad de cambiar? Conviene fomentar la valentía de tomar decisiones definitivas, que en realidad son las únicas que permiten crecer, caminar hacia delante  y lograr algo importante en la vida, son las únicas que no destruyen la libertad, sino que le indican la justa dirección en el espacio.

   

Si quieres ver detenidamente los 33 modos: www.fieggen.com/shoelace/lacingmethods

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Cada persona es un juguete de Dios

Publicado por jorgellop on Febrero 4, 2008


Hace unos días una persona me pidió un libro para una madre que su hijo había fallecido recientemente. No ha sido fácil elegirlo. Pero en esos momentos me acordé de una carta que Álvaro Domecq, ganadero y rejoneador, escribió con motivo del fallecimiento de cuatro nietas, en un accidente de coche hace ya más de quince años. Tenían entre 21 y 11 años. No he podido encontrarla en internet completa…En la siguiente entrada la transcribo.  Pero buscando me he descubierto estas otras declaraciones de Álvaro Domecq que dicen mucho de su talla humana y espiritual.

   
«Cada persona es un juguete de Dios. Dios te va dando y te va quitando. Me ha dado muchas cosas y me ha quitado: mi hija Marisol, que la mató un caballo; mis cuatro nietas que murieron en un accidente, enfermedades de miembros de mi familia y, después, llega lo último, lo de mi mujer. Una mujer que estaba muy enamorada de mí y se sentía muy feliz conmigo y yo, ahora que me falta, la busco por toda la casa, por todos los rincones. Sí, sólo la fe te salva de las cornadas que te da la vida. Las cosas salen porque uno las mima. Cuando sabes que te queda poco, sabes lo que quiere y te dices a ti mismo: que lo que hago le sirva a los demás. Emociones aparte, me siento totalmente feliz. He aprendido a dejar lo humano y agarrarme a lo divino. Por decirlo a mi manera: agarrar bien esa garrocha larga, larga, que sube y sube hasta el Cielo».

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Cuando los hombres lloran

Publicado por jorgellop on Enero 11, 2008

Copiado de www.opusdei.es

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Desde el Cielo os podré ayudar mejor

Publicado por jorgellop on Diciembre 14, 2007

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En estas semanas he hablado con alguna persona que sus hijos pueden tener ciertos problemas de  desarrollo. Están poniendo todo de su parte para que el diagnóstico sea cuanto antes el acertado. Van de un médico a un especialista, de una prueba a otra, de un centro médico a un hospital. Muchas salas de espera, mucho tiempo para pensar lo qué será el futuro de ese hijo. Son personas que les cuesta, como es normal,  entender la situación pero aceptan las cosas como algo querido por Dios. Por eso rezan y hacen rezar. Algo que procuramos hacer los que estamos junto a ellos cada vez con más constancia. Son conscientes que  hay que tener paciencia, que deben de contar con el tiempo.

Hoy ordenando una estantería me he encontrado con un libro titulado: FAVORES QUE PEDIMOS A LOS SANTOS. 200 relatos en vivo de la intercesión de San Josemaría. Me he puesto a ojearlo y he encontrado uno que me ha hecho recordar la situación de esas personas que tienen sus hijos problemas de aprendizajes. Hago un pequeño resumen de este favor. Lo cuenta una madre italiana.

Tengo dos hijos guapísimos de diez y cuatro años. El mayor ha tenido, desde su nacimiento, ligeros problemas que han trastornado mi vida. Cuando comenzó a asistir a la escuela primaria, las cosas se precipitaron: hablaba poco, mal y tenía una inmadurez de dos años de diferencia respecto a sus compañeros.

Han sido cinco años duros, acompañados de un ir y venir a distintos especialistas; pero ninguno sabía indicamos un tratamiento adecuado, porque el niño no tenía problemas de aprendizaje, sino de ejecución, de comportamiento de inmadurez.

(…)

Entre sus crisis y, sobre todo, las mías y las de su padre; entre llantos y una mezcla de «odio-amor», llegamos al quinto año de la escuela, siempre con su profesora de apoyo y con los problemas habituales de inmadurez, concentración, ejecución lenta.

En casa ya no se podía vivir No conseguía aceptar a este hijo, y menos a mi marido, a quien culpaba de que nuestro hijo presentase estos problemas. Hasta que, a finales de enero, recibí la Hoja Informativa n° 20. No la miré enseguida, pero la dejé sobre el mueble, al alcance de la mano. Una mañana, en plena crisis de abatimiento, la miré, y algo me movió a leer y a releer las cartas de los devotos al Padre. Entonces decidí rezar al San Josemaría, hasta que me hiciera aceptar con amor a mi hijo con todas sus deficiencias.

Pocos días después me sentí más serena y veía a mi hijo distinto; pensé decir la oración de la estampa con él. Por la mañana, después del desayuno, rezábamos al Padre para que me transmitiese a mí mucho amor para dárselo a mi familia y a él ayuda para superar sus dificultades.

En solo tres mañanas su rendimiento escolar había mejorado notablemente. ¡Incluso las maestras estaban sorprendidas del cambio! Y (o me sentía otra persona, y en :asa había vuelto la armonía familiar. A mitad de febrero presenté los módulos de inscripción para la escuela secundaria y estaba en espera de una llamada de las profesoras para pedir de nuevo el refuerzo, también para los tres próximos años.

 

Mientras tanto, el niño «florecía»: hablaba muy bien. Sin trabarse, escribía cada vez mejor y traía a casa buenas notas (incluso A). El 23 de febrero fui a recoger las libretas escolares y, con gran sorpresa por mi parte, me informaban de que no necesitaría refuerzo en la escuela secundaria, , porque ahora su único problema era la lentitud.

(…)

Finalmente, mi marido ha comenzado a rezar y a creer sin dudan Hemos empezado también a ir a la parroquia a Misa, los cuatro juntos, sin I sentimos obligados y con serenidad.

(…)

Estoy convencida de que todos estos cambios se deben a la intercesión del San Josemaría. Nosotros continuamos rezando y dando gracias. Cada mañana pedimos que permanezca cerca y nos ayude a mantener todo lo que hemos conseguido. Yo sé que él está siempre presente y. cuando me desanimo un poco, me dirijo a él con un pensamiento y una oración, y rápidamente estoy mejor.

En la presentación de este libro de favores nos dice textualmente: “en el Cielo, Dios les concede la posibilidad de continuar la misión que cumplieron aquí abajo, pero aún más fecundamente. “Desde el Cielo os podré ayudar mejor”, nos decía San Josemaría al final de su vida”

Se ve, con este favor como con  tantos otros,  que es así. Está muy activo: no se queda sólo en solucionar un problema concreto pedido sino que va más allá,  consigue la armonía, la vuelta a la fe, etc.

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