Leo en la revista Nuestro Tiempo una larga entrevista a Montse Lezáun, madre de Diego Salva, guardia civil asesinado por ETA el pasado 30 de julio en Palma de Mallorca.
Tomo nota de tres respuestas.
¿Se puede perdonar algo así?
Claro que se puede. Mis padres me enseñaron a querer y lo hicieron muy bien.
¿Habla con él?
Sí. Y le pido que nos eche una mano a todos, especialmente a sus hermanos. Todos los hijos tienen que atravesar momentos dífíciles…Y como estoy segura de que Diego está en el Cielo, le pido que nos ayude. Hay una cosa del himno que se canta en los funerales de la Guardia Civil qu eno me gusta: lo del “compañero perdido”. A Diego no lo hemos perdido. Yo me dirijo a él para que cuide de sus hermanos, y también para que ayude a sus compañeros a localizar a los que pusieron la bomba.
¿No se ha rebelado en algún momento contra Dios?
Yo siempre le había pedido que llevase a todos mis hijos al Cielo, aunque fuera a empujones. Se lo pedía de modo especial en algunas temporadas más difíciles. Cuando mataron a Diego, casi me enfrenté un poco con Dios: “te lo has tomado lietralmente”, le decía. Pero entiendo que Dios ha actuadoasí porque consideraba que era un buen momento para Diego. Entiendo el “para qué” -para que esté en el Cielo-, pero me cuesta entender el porqué.
Muy buena respuesta…para aquellas personas que en momentos se enfadan con Dios.
El escritor Ernesto Sábato, escribe las siguientes líneas con ocasión de la muerte de su hijo en accidente automovilístico. Son reflejo de un Dios deseado, buscado. “Un Dios -que como el mismo decía-en cuya fe nunca me he podido mantener del todo, ya que me considero un espíritu religioso, pero a la vez lleno de contradicciones”
“Después de la muerte de Jorge ya no soy el mismo, me he convertido en un ser extremadamente necesitado, que no para de buscar un indicio que muestre esa eternidad donde recuperar su abrazo.
En mi imposibilidad de revivir a Jorge, busqué en las religiones, en la parapsicología, en las habladuría esotéricas, pero no buscaba a Dios como una afirmación o una negación, sino como una persona que me salvara, que me llevara de la mano como a un niño que sufre.
Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a trillizos que acababan de nacer en un misero hospital, sin abatirse al pensar que a estos, como a su otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inudada en ese momento por las aguas del Paraná.
“El crucifijo no genera ninguna discriminación. Calla. Es la imagen de la revolución cristiana que diseminó por el mundo la idea de la igualdad entre los hombres, hasta entonces ausente”. Quien escribió estas palabras, el 22 de marzo de 1988, fue Natalia Ginzburg en las páginas de “L’Unità”, el diario fundado por Antonio Gramsci, entonces órgano del Partido comunista italiano.
“El crucifijo representa a todos” -explicaba la escritora Natalia Ginzburg- porque “antes de Cristo nadie había dicho jamás que todos los hombres, ricos y pobres, creyentes y no creyentes, judíos y no judíos, negros y blancos, son iguales y hermanos”.
¿A quién hace daño? Espero que las personas que están detrás no les dé por atacar otro tipos de símbolos. El escudo del equipo de fútbol rival, el distintivo de un partido político…podrían ser los siguientes si entra en la idea de mentes exclusivistas e intolerantes.
Con ocasión de su participación en el Congreso “Lo que verdad importa” han salido varias entrevistas sobre esta mujer.
Sharon Blynn, modelo y escritora, regresaba a casa para visitar a sus padres antes de volver a Nueva York, donde había trabajado y estudiado los últimos años.
Un día antes de coger el avión a Nueva York ese dolor de estómago que le llevaba dando la lata un tiempo se hizo más fuerte. No pudo marcharse. Ya en el hospital de Florida le fue diagnosticada una dolencia gastrointestinal que, tras una nueva serie de pruebas, se convirtió en una extraña forma de cáncer de ovarios.
“Cuando oí la palabra maligno mi primer pensamiento fue: Dios mío, voy a morir. Después de mi diagnóstico vinieron tres años de operaciones y quimioterapia, y más tarde el inimaginable dolor de comprobar, un año después de haberme dicho que estaba curada, que el cáncer había vuelto”. Sharon Blynn experimentó el miedo y la ansiedad que suponen enfrentarse a una enfermedad que puede ser letal. Sintió que todo su mundo se desplomaba, “como si de repente viviera la vida de otra persona”.
Pero en el dolor encontró una fuerza que nunca había imaginado. “Dicen que el dolor es el mayor motivador, y en mi caso no pudo ser más cierto. Estos años pasados han sido los más positivos y de conocimiento personal que he tenido nunca. Evidentemente, si me hubieran dado a elegir, habría preferido que me dejaran en medio de la nada sin agua ni alimento para conocerme a mí misma antes que afrontar un cáncer, pero no siempre podemos elegir, ¿no?”, explica Sharon.
De aquel viaje por la enfermedad no sólo se llevó una victoria (hoy está curada), sino también “pasión y alegría de vivir; una que nunca antes había tenido”. Pero Sharon también conoció un mundo de sufrimiento y vergüenza que estaba más allá del cáncer.
-¿Cómo ha cambiado su vida su enfermedad?
-Mi enfermedad me ha dado una energía renovada, pasión y una perspectiva de vida. He dado prioridad a un estilo de vida saludable mental, corporal y espiritualmente. He aprendido a amar, a cultivar mi vida día a día y a perseguir mis metas disfrutando cada momento.
“Me encontré con muchas mujeres hundidas por la caída del pelo y otros cambios físicos que provoca la lucha contra el cáncer”. Por eso, Sharon Blynn, una mujer joven y guapa, decidió hacer de la calvicie un signo más de belleza.
Una belleza distinta, pero igual de femenina. “Ninguna mujer debería disimular su calvicie, sino reinventar su belleza”.
Y en eso está Sharon, en enseñar una belleza que nazca desde el interior, fruto del bienestar personal. A través de su organización Bald is Beautiful [La calvicie es bella], de conferencias a lo largo y ancho del mundo y de su trabajo como modelo, Blynn cautiva allá por donde pasa.
Subo un video en inglés con subtítulos en portugés.