No voy a ser nada original porque, desde hace meses, a la pobre Bibiana le han dado por todas partes. No quiero golpearla. He seguido las declaraciones de las portavoces de distintos partidos en el pleno parlamentario en el que se ha discutido la ley del aborto. Pobre, Bibiana…Indefensa, sin razones.
Ha necesitado el apoyo de las mujeres de su partido al terminar la votación: besos, abrazos y…fotos para arropar a la vapuleada Bibiana. Casi necesita respiración asistida. Fotos, abrazos, besos: todas con sus sonrisas… de lo más natural. Parecía todo de lo más espontaneo.
Pero lo peor está por llegar. ¿Se puede vivir con esta carga cuando no haya abrazos, besos, sonrisas, fotos?
Llega un momento, lo veo con demasiada frecuencia, en que surge el complejo de culpabilidad. Uno mira atrás, ve lo que ha hecho en su vida y con sus actos y…la culpa del mal hecho. Pasan factura.
¡Qué difícil es erradicar el sentimiento de culpa!
Me da pena Bibiana por lo que ha hecho y por lo que le espera.
Leo en la revista Nuestro Tiempo una larga entrevista a Montse Lezáun, madre de Diego Salva, guardia civil asesinado por ETA el pasado 30 de julio en Palma de Mallorca.
Tomo nota de tres respuestas.
¿Se puede perdonar algo así?
Claro que se puede. Mis padres me enseñaron a querer y lo hicieron muy bien.
¿Habla con él?
Sí. Y le pido que nos eche una mano a todos, especialmente a sus hermanos. Todos los hijos tienen que atravesar momentos dífíciles…Y como estoy segura de que Diego está en el Cielo, le pido que nos ayude. Hay una cosa del himno que se canta en los funerales de la Guardia Civil qu eno me gusta: lo del “compañero perdido”. A Diego no lo hemos perdido. Yo me dirijo a él para que cuide de sus hermanos, y también para que ayude a sus compañeros a localizar a los que pusieron la bomba.
¿No se ha rebelado en algún momento contra Dios?
Yo siempre le había pedido que llevase a todos mis hijos al Cielo, aunque fuera a empujones. Se lo pedía de modo especial en algunas temporadas más difíciles. Cuando mataron a Diego, casi me enfrenté un poco con Dios: “te lo has tomado lietralmente”, le decía. Pero entiendo que Dios ha actuadoasí porque consideraba que era un buen momento para Diego. Entiendo el “para qué” -para que esté en el Cielo-, pero me cuesta entender el porqué.
Muy buena respuesta…para aquellas personas que en momentos se enfadan con Dios.
El escritor Ernesto Sábato, escribe las siguientes líneas con ocasión de la muerte de su hijo en accidente automovilístico. Son reflejo de un Dios deseado, buscado. “Un Dios -que como el mismo decía-en cuya fe nunca me he podido mantener del todo, ya que me considero un espíritu religioso, pero a la vez lleno de contradicciones”
“Después de la muerte de Jorge ya no soy el mismo, me he convertido en un ser extremadamente necesitado, que no para de buscar un indicio que muestre esa eternidad donde recuperar su abrazo.
En mi imposibilidad de revivir a Jorge, busqué en las religiones, en la parapsicología, en las habladuría esotéricas, pero no buscaba a Dios como una afirmación o una negación, sino como una persona que me salvara, que me llevara de la mano como a un niño que sufre.
Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a trillizos que acababan de nacer en un misero hospital, sin abatirse al pensar que a estos, como a su otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inudada en ese momento por las aguas del Paraná.
El semanario Alfa y Omega publicaba estas cifras del hambre en el mundo que dan miedo…
* En 2009, la cifra de personas que pasan hambre aumentó en 105 millones, hasta alcanzar los 1.020 millones de hambrientos.
* EL 15% de la Humanidad pasa hambre. Sin embargo, hoy se produce un 10% más de los alimentos necesarios para atender a toda la población mundial.
* En los países de renta baja, uno de cada 10 niños muere antes de cumplir 5 años. En los países de renta alta, la cifra es de uno de cada 143.
* El precio de los productos de primera necesidad subirá un 50%. Los países más pobres pagarán de media un 56% más por la importación de cereales.
* En el año 2000, los países africanos se comprometieron a invertir el 10% de su PIB en agricultura. El que más ha invertido, sin embargo, ha sido Mozambique: un 6%.
* Reducir el número de hambrientos a la mitad, requeriría una inversión en agricultura de 30.000 millones de dólares anuales. En 2008, los países dedicaron 1,46 billones de dólares a comprar armas.