volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Los amigos de la hemodiálisis

Posted by jorgellop en enero 31, 2011

Juan Gracia, escritor,  le promete a su médico dejar de fumar y su médico le dice que eso es lo de menos, “lo que es inquietante”, ríe Gracia. Su vida pende de la máquina que le depura la sangre en la Clínica Universitaria de Navarra, en Pamplona.

“Yo no soy mi enfermedad. Mi enfermedad es sólo una circunstancia de mi vida…, aunque muy condicionante. Tres días por semana, cuatro horas por día, yo los paso conectado a un riñón  artificial, una máquina en un hospital

¿Desde cuándo vive así?

Desde hace tres años, cuando mi riñón trasplantado dejó de funcionar.

¿Qué más le ha traído la enfermedad?

Compañeros de hemodiálisis impresionantes. Diez personas sentadas en  nuestros sofás durante horas, sin alternativa. Me dan una lección diaria de entereza, dignidad y humor. Cada gesto, cada mirada adquiere un valor brutal. ¡Verdaderos camaradas…!

¿Qué ha aprendido con ellos?

Que voy a jugar a fondo las cartas que me reparte la vida a cada instante. Y que el humor salva. ¡Todos los días allí nos reímos…!

¿En quién piensa?

En Gregoria, una adorable señora mayor con la que coincido en hemodiálisis, que el otro día nos soltaba: “Pero, a ver…, ¿cuándo nos sacarán de aquí…?”. Ja, ja, ja…

¿Ha vivido alguna situación extrema?

El primer año padecí infecciones, operaciones consecutivas, ¡un infierno hospitalario! Cuando tienes el alta, te asomas a la calle… y ves que la gente va en bicicleta, camina… Percibes que el río de la vida ha seguido fluyendo sin ti, y que ahora tú te reincorporas a su flujo y es… ¡es fantástico!

¿Llegas a sentir que caminar por la calle es un privilegio?

Lo es. ¡La vida es un regalo corto y precioso!

¿Piensa a menudo en la muerte?

Ya he pedido que, si muero, lo sepan enseguida mis camaradas de  hemodiálisis. Un día no apareció uno, Francisco, y estuvimos intrigados y preocupados durante días…

¿Qué pasó?

Había muerto. Y los médicos no nos dijeron nada. Le dedico mi libro. ¡Qué falta de humanidad!: ¿no entienden los médicos que entre los pacientes se crea una fraternidad intensísima? Los médicos son técnicamente buenísimos, pero fallan en la información y la comunicación personal, en lo emocional. ¡Yo le daría una paliza al doctor House!

¿Qué consejo daría a alguien que esté a punto de ingresar en un hospital?

Afróntalo como una oportunidad para mejorar personalmente.

FUENTE: LA VANGUARDIA

 

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