volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

La vida que heredan

Posted by jorgellop en noviembre 13, 2011

 

Me gusta leer las cartas al director porque me encuentro con pequeños sucesos como  este:

Sábado tarde, centro de ciudad. Un grupito de adolescentes “generación pulgar rápido”, empuja para subir al bus. Me vuelvo al más próximo y, divertida, le digo: ¡Chico, no empujes que bastante empuja la vida! Sus compañeros estallan en risotadas, tan propias de su edad.

El da un paso atrás, serio, a modo de disculpa. Durante el trayecto me mira varias veces. Puedo adivinar sus pensamientos: ¡Esta vieja! (tengo 46 años). Cuando se disponen  a bajar, pasa a mi lado y me susurra: “esta vida que tanto empuja es la que vosotros nos dejáis, la misma en la que nos enseñáis a abrirnos paso a empujones, lo siento”

Le miro a los ojos, le sonrío y solo puedo decirle: “No, yo soy la que los siente”

Me bajo en mi parada. No me ha dejado nada tranquila ese chaval. Pienso en todos “los empujadores” que estamos creando. Miedo.

María Isabel Pérez Plaza. Basauri (Vizcaya)

Fuente: el Semanal.

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