volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Tu hija de 18 años está embarazada

Posted by jorgellop en diciembre 27, 2011

 Isabel, a sus 20 años, ya sabe lo que sintió la Virgen cuando, siendo adolescente, le fue anunciado su embarazo. Porque cuando tenía 18 años y sus preocupaciones no pasaban de los límites del Bachillerato, Isabel se quedó embarazada del chico con el que salía desde hacía un mes. La noticia le sorprendió en Málaga, donde estaba con su familia para pasar la Semana Santa, y se la guardó por vergüenza a lo que dijeran sus padres.

Al día siguiente, su madre, que por no sospechar no sabía ni que tenía novio, al paso de una imagen de la Virgen, sintió que la Madre le decía: Tu hija está embarazada. Descartó el pensamiento como una de esas frases absurdas que asaltan la mente, pero el mensaje se repitió, horas después, ante la misma imagen. Así que, más bien incrédula, preguntó a Isabel: Hija, ¿tú estás embarazada? Es difícil imaginar cuál de las dos se sorprendió más, si la madre por la respuesta de su hija, o Isabel por la pregunta de su madre…

Cuenta Isabel que «sabía que, si un niño nace de una célula humana más otra célula humana, y las células tienen vida, lo que yo tenía dentro era una vida humana, no un elefante, ni una cosa. Así que el aborto ni me lo planteé. Mis padres me dijeron que me apoyaban, aunque tendría que dejar de estudiar de momento (ahora estudio Turismo).

Pero el padre del niño dijo que ni podía ni quería tener un hijo, que me pagaba el aborto». Eso fue lo último que supo de él. También algunas de sus amigas le decían «que me iba a quedar sin vida, que lo mejor era abortar. Conocían mi decisión, pero algunas insistían en que abortase, y eso me sentaba fatal».

A Dios gracias, no cedió a la presión.

Uno de sus más firmes apoyos fue Juanda, el cura de su parroquia: «Yo estaba a punto de confirmarme [que, tristemente, hijo, después de hacerlo, muchos jóvenes se alejan de la iglesia y, por eso, terminan por alejarse de Dios], y Juanda me ayudó a darme cuenta de que mi hijo es un regalo de Dios, que me ha hecho madurar y me ha llenado de alegría. Como a la Virgen, a mí también me cambió los planes, pero a Gonzalo no lo cambio por nada y doy gracias a Dios porque me lo ha dado». Al contrario de lo que les pasó a algunos amigos de confirmación, «por Gonzalo, me he quedado cerca de Dios, porque la Iglesia es la única que está a favor de la vida». Y en este caso, la vida tiene nombre y rostro: Gonzalo y su carita de bebé.

Fuente: Alfa y Omega

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: