volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Una nueva oportunidad

Posted by jorgellop en febrero 11, 2012

 

A los dos años de matrimonio y con dos hijas, tuve un grave accidente, en acto de servicio, en el que perdí los dos ojos y la mano derecha, y me quedó la cara destrozada.De la noche a la mañana, me convertí en otro hombre, por dentro y por fuera»: lo contaba en estas páginas de Alfa y Omega, hace ya casi dieciséis años, un militar que confesaba que, «hasta entonces, yo era un hombre creyente, religioso, practicante, pero pronto descubrí que esa religiosidad no me servía para dar una respuesta a la nueva situación en la que Dios había permitido que me encontrara.

En mis tinieblas, ¿dónde estaba Dios? ¿Quién era este Dios? ¿Por qué había permitido esto para mí? Dios para mí era un desconocido»…, hasta que «el Señor me dio la respuesta cumplida a todos mis interrogantes. Él se encontró conmigo (la iniciativa partió de Él) a través del Camino Neocatecumenal, donde me desmontó todos mis esquemas, haciéndome ver que la fe que yo tenía era una fe infantil que ya no me servía para el momento actual que estaba viviendo.

 Hoy sé que mi historia la lleva Dios, que Él interviene en todos los acontecimientos de mi vida, que todo lo que Él ha permitido ha sido un bien para mí y puedo decir, como Job, que antes a Dios lo conocía de oídas, pero que hoy lo han visto mis ojos, mis ojos de la fe».

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