volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Siempre hay una salida

Posted by jorgellop en octubre 28, 2012

He leído este comentario al Evangelio del día en “Encuentros con la palabra”

Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo. De repente, un derrumbe los dejó aislados, sellando la salida. En silencio, cada uno miró a los demás en medio de la penumbra pobremente iluminada por sus lámparas de gas. De un vistazo calcularon su situación. Con su experiencia, se dieron cuenta de que el gran problema sería el oxígeno.

Si hacían todo bien, les quedaban unas tres horas de aire. ¿Podrían encontrarlos antes de que fuera tarde? Decidieron ahorrar todo el oxígeno posible. Apagaron las lámparas y se tendieron en silencio en el suelo. Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad, era difícil calcular el paso del tiempo. Sólo uno de ellos llevaba un reloj que podía iluminarse para ver la hora.

Hacia él iban todas las preguntas. ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? La desesperación ante cada respuesta, agravaba la tensión. El capataz se dio cuenta de que la ansiedad, los haría respirar más rápidamente y esto los podría matar. Entonces ordenó al que tenía el reloj, que solamente él controlara el paso del tiempo. Él avisaría a todos cada media hora.

Ante el aviso: “Ha pasado media hora”, hubo un murmullo y una angustia que se palpaba en el aire. El hombre del reloj se dio cuenta de que cada vez iba a ser más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba. Sin consultar a nadie decidió que ellos no merecían morirse sufriendo.

Así que la próxima vez que les informó la media hora, en realidad habían pasado 45 minutos… Nadie desconfió. Apoyado en el éxito del engaño, la tercera información, la dio una hora después… Todos pensaron en lo largo que se hacía el tiempo en esa situación. La cuadrilla apuraba la tarea de rescate. Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos. Encontraron vivos a cinco de ellos. Solamente uno había muerto de asfixia… El que tenía el reloj.

Una buena historia que el blogero la comenta del siguiente modo.

Cuando creemos y confiamos en que se puede seguir adelante, nuestras posibilidades de avanzar se multiplican.

No es que la actitud positiva por sí misma sea capaz de conjurar la fatalidad o de evitar las tragedias pero, ciertamente, las posibilidades de encontrar una salida dentro de lo humanamente posible crece considerablemente.

El deseo de vivir de este grupo de mineros, acompañado por la confianza en el oxígeno que les daba el tiempo dilatado por el ingenio de un compañero, hizo posible lo que parecía improbable.

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Una respuesta to “Siempre hay una salida”

  1. esdupri said

    Bendiciones

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