volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Día de difuntos

Posted by jorgellop en noviembre 2, 2012

Pienso en los que no están y se han adelantado.

En ese, en ese, en aquel y en aquel otro. Familiares y amigos. Personas que han cambiado mi vida.

También en aquella con nombre y apellidos a la que acompañé en sus últimos momentos. Su muerte fue un empujón para mí. No me olvido, tampoco, de esa persona que siendo sacerdote estuve presente en su larga enfermedad. Que dándome ejemplo de alegría, me decía ante tanto sufrimiento: ¿No cree que se está pasando un poquito? Hacía referencia a Dios, al que tanto quería.

Tantos que van surgiendo en mi imaginación. Muchos seguro en el Cielo,  otros pocos -cada vez menos- a la espera de dar el salto definitivo desde el purgatorio.

Me gusta imaginarme ese “sitio” como una fila larga que se mueve. No hay atascos como en las entradas a las grandes ciudades. Se mueve hacia la puerta del Cielo. Todos con nuestras oraciones y buenas obras,  les empujamos a salir. Esas almas que están allí, ya nos ayudan y más lo harán porque se convertirán en buenas amigas porque les hemos protegido en unos momentos delicados.

Estaba con estos pensamientos, cuando una niña me ha preguntado.

¿Qué pasa cuando ganó una indulgencia para una persona que ya está en el cielo? Si no la necesita ¿se pierde?

La respuesta que no tiene nada de teológica, le ha satisfecho.

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