volver a nacer

Sentido del sufrimiento y del dolor. El valor positivo de la enfermedad

Corre una maratón con sotana.

Posted by jorgellop en diciembre 11, 2012

13. maraton w Poznaniu

Copio la noticia que me envía mi amigo Javier. No he llegado a correr una maratón pero sí una media y puedo hacerme una idea del esfuerzo.

Solo ver a este sacerdote correr algo más de 42 km con sotana, me agota.

Este modo de correr puede ser muy discutible pero para el atleta que atendió no resulto indiferente: le ayudó a bien morir.

 

Vídeo: Na mecie 13 poznańskiego maratonu! (En la maratón de Poznań meta 13)

Don Adam, es la historia de un sacerdote polaco de treinta cinco años, de metro ochenta y cinco, noventa de peso: no es ciertamente un peso ligero. A don Adam se le metió en la cabeza la idea de participar en el maratón de Poznań corriendo con sotana.

Don Adam antes de inscribirse habló con la organización pidiendo un permiso un tanto especial: —Mire usted, soy un sacerdote católico y quisiera correr la maratón en sotana, ¿es posible? —Por supuesto, corra usted como más le plazca y como más cómodo se sienta. Con su negra sotana, el blanco alzacuellos y unas buenas zapatillas empezó la carrera. Tenía, como es prescriptivo, el número junto con su nombre cosido con imperdibles en la parte delantera de la sotana y por la parte de atrás una inscripción polaca: Bóg jest (Dios existe).

Además a don Adam se le ocurrió la idea de dar su número de teléfono celular a los organizadores por si era necesario para algo. El servicio fue aceptado gratamente. Cuando estaba en el kilómetro trece sonó el teléfono y don Adam, sin dejar de correr, escuchó la voz imperiosa de una mujer: —Soy la enfermera médico del maratón y tenemos en el puente Hetmański –kilómetro catorce– un corredor con paro cardíaco, ¿podría acercarse usted hasta aquí? —Yo estoy en el kilómetro trece, así que acelero la marcha y estoy en unos pocos minutos.

 Don Adam atendió a Paweł, le dio la absolución sacramental y estuvo con él rezando hasta que la ambulancia se lo llevó. El sacerdote siguió la carrera acabándola en algo más de cinco horas y los últimos kilómetros los aprovechó para confesar a varios de los participantes, que le preguntaban: —¿Es usted un cura de verdad o va disfrazado? —Auténtico: católico romano. —Pues entonces confiéseme usted. Cuando llegó a la meta se interesó por Paweł y le dieron la triste noticia de su fallecimiento.

A los pocos días don Adam quiso visitar a la mujer de Paweł con sus dos hijos. La mujer, serena en medio de todo el dolor, le dijo que el primer viernes del mes, antes de la maratón, toda la familia había asistido a la Santa Misa, se habían confesado y comulgado. Paweł era devoto de la comunión en los primeros viernes de mes y precisamente ese último día se cumplía el novenario. La intercesión de Santa María había previsto la presencia del sacerdote con sotana corriendo en la maratón de Poznań para que Paweł, aunque ya estaba bien preparado, contara hasta desde un punto de vista también físico con la presencia —junto a su lado— de un sacerdote católico.

Josef acabó la carrera un poco antes que don Adam. En el momento que se encontró junto a Paweł llamó a un amigo sacerdote —que no corre maratones— para pedirle oraciones por el corredor caído. Y se da la casualidad, que ese sacerdote, deportista no convencido, dirige un círculo de formación permanente para sacerdotes, y don Adam es uno de los participantes habituales.

Ignacio Soler Ferrán

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: